lunes, 12 de abril de 2010

¡ Intro !

Un día más. Miles de personas con historias diferentes y con varias situaciones en común… Su camisa se ve planchada y su aspecto aunque cansado, luce una pequeña sonrisa al entregar la devuelta.

Su uniforme convina perfectamente con el color del bus urbano de la ciudad, es un color bastante cálido para el clima inesperado de Pereira. Sin embargo, es un lindo color y es uno de mis preferidos.

No habla mucho. Se limita a devolver y estar atento a las señales de tránsito, además de poner atención a las personas que están meneando la mano afuera de su vehículo para recogerlas y llevarlas hasta su destino.
Es una jornada extenuante y aunque no es un empleo calificado el SEÑOR tiene mucha responsabilidad a la hora de despertarse y llenar su bus con pasajeros antipáticos o uno que otro amable, no faltando el anciano cascarrabias que hace desvordar su paciencia, pues de él también depende su sustento diario.

Pereira es la ciudad en el país con la tasa de desempleo más alto. Ser conductor de bus urbano en estos tiempos tiene sus méritos, por lo menos tiene segura una mensualidad para mantener a su familia, mientras dura el contrato.

El buen humor no se desprende del oficio, depende de la actitud con que las personas vean el mundo, pues no hay que se debe pedir comprensión sin entender primero nuestro entorno. Así pues, mis amigos los buseteros son personas con problemas como todos, ven a la ciudad del modo como llenaron sus experiencias. Se encuentran historias de vida y más que ello, se hallará una ciudad vista a través de las rutas.

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